LA REVOLUCION SANDINISTA MENTIRAS Y REALIDADES

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  La realidad es el acto de rememorar el 31 aniversario de la revolución sandinista, este 19 de julio pasado, Obviamente la mentira es que no hay Revolución que celebrar y en el mejor de los casos, ese hecho social, llamada revolución sandinista fue una traición.

  La pregunta que surge es, hubo o no revolución?? Por la víspera uno saca el día, de no haber ocurrido, jamás debió existir un acto contrario, llamado “contrarrevolución”, por ende la respuesta la dio los propios Estados Unidos, al intentar frenarla antes del 18 de julio de 1979,

  La Revolución fue y existió, y por ello “la contra”. 

Por eso Estados Unidos, involucróa su Estado y Gobierno con Reagan y Bush y el propio Congreso de Estados Unidos, según consta en sus actas oficiales, financiando con el erario gringo, “a los paladines de la libertad”

  ¡Revolución traicionada? 

Es lógico pensar entonces que hubo Revolución, es lnatural ira la conclusión que eso explica la contra y la agresión norteamericana y por ende, “traición” sería haber perdido militarmente y en el menor de los casos no defenderla y ceder como José Santos Zelaya con la LA NOTA DE MR. KNOX o como José Maria Moncada que dijo:

“General (Sandino)  si  el  pueblo  no agradece nada y después fue a su pacto del Espino negro con los invasores norteamericanos

 Realidad, es la masividad de la celebración del 31 Aniversario de la Revolución. Mentira es afirmar “fueron traídos a la fuerza” o asegurar que “eran empleados del Estado”. 

Una simple lectura de datos del Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional o el Gobierno revela que la planilla no es mayora 140 mil emp´leado públicos

 Realidad es que el Ejército no fue a la celebración, Estuvo una, una tropa con misión de seguridad y defensa, no conmemorando e igual con la Policia , encargada del orden y seguridad pública. 

Una realidad es que hay empleados públicos que militan en el Partido Liberal  de Arnoldo Alemán y Eduardo Montealegre,

Realidad es que técnicos, profesionales del Estado, prefieren sus distracciones propias, viajes al mar(fin de semana largo) que ir a conmemorar el aniversario de la Revolución sandinista, para evitar el “que dirán”

Realidad es que los trabajadores del Estado de la salud, estaban en sus puestos por eso de que “Los trabajadores por razones de sus funciones no puedan descansar, el empleador programará en otra fecha esas vaciones oficiales o asuetos sin goce de salario”.

Y Entonces, eso de los empleados públicos?? Puede observarse con cifras de por medio, que es una falacia mal elaborada, carente de creatividad política y sustento discursivo ára engañar al pueblo

Mentira, es afirmar que hay mal gobierno, Mentira es señalar que el sandinismo está acabado, Realidad es  Estados Unidos y parte de Europa invirtieron mal en su venta de  “lo satánico del pacto” y tampoco incide en la insistente discurso de “Daniel dictador”.

Es realidad que las exportaciones crecieron, a pesar de la mentira de que  “el país se hunde”. Es realidad que el país con todo lo de la crisis financiera internacional, según el  FMI (Fondo Monetario Internacional) creceremos como país 2 por ciento.

Es realidad que por intereses personales, exponen al país a actos de intromisión en asuntos internos y todo “porque ellos ponen plata y platican” a como dice Eduardo Montealegre y Edmundo Jarquín.

Es realidad que 16 años de “democracia y libertad” degeneraron en inequidad, más desigualdad y aumentó la extrema pobreza, sin mencionar la charanga de las privatizaciones en tiempos de Violeta Barrios de Chanorro  y Antonio Lacayo,,

Tampoco el efecto trágico de “las raterías” de Arnoldo Alemán y menos el pago del Presidente Bolaños de  las cuotas a los miembros del clun social “amigos de Bolaños.

Cuotas pagadas del erario a como lo reflejan los juicios a Pedro Solorzano, para mencionar sólo a uno.

El Sandinismo celebró su revolución. 

Demostró que sigue em su defensa acompañado de la gente común y corriente, pero ese hecho debe enseñarle que puede mejorar su comunicación interna y pública. 

Debe fiscalizar los detalles de la globalidad que ejecutan sus funcionarios desde el Estado.

Precisar los informes de sus cuadros y militantes a todo nivel, desde la comarca o el Barrio, hasta el departamento y municipio y que llegan a la gestión nacional de la dirigencia del Partido y su Consejo Sandinista.

Hay aciertos, pero hay problemas, Hay avances, pero la problemática es grande, que siempre existirá calificación de insuficiente.

Hay disposición de servir, pero también quienes “se sirven” son los pocos, pero existen.

Hay cuadros buenos, pero también los mediocres y hasta los que aparentan eficiencia y lo escamotean en los actos de adular, mediatizar realidades y por ende mentir.

Los 31 años de revolución, muestran éxito sandinista en su gestión,  capacidad de gobernar y capacidad de dirección política del FSLN  Partido de gobierno por voluntad popular

El sandinismo debe luchar contra los que no lo quieren en el gobierno. 

Debe luchar contra Estados Unidos y parte de Europa que procura su destrucción ó aniquilamiento en el peor de los casos.

 Debe luchar por su cohesión intyerna, pero no puede seguir alegando ante queja alguna “no es ese el punto”. Tampoco puede dar fuerza a los oportunistas. 

Tiene la responsabilidad política de su relevo generacional, combinada con la experiencia adquirida de sus cuadros.

 Sandino asi lo espera. Carlos Fonseca así lo planteó antes de ser gobierno y el Pueblo sandinista ó no, espera que siga amaneciendo y deje ser sólo una tentación.
Lic Carlos A Salgado
  (ex – Presidente UPN)
                                                              Managua 20 de julio 2010
LA NOTA DE MR. KNOX
Departamento de Estado.
Washington, D.C., Diciembre 1, de 1909.
“Señor:


Desde las Conferencias de Washington en 1907, es notorio que el Presidente Zelaya ha mantenido casi continuamente a Centro-América en tirantez o en disturbio; que de manera repetida y flagrante ha violado las estipulaciones de los convenios, y que por una funesta influencia sobre Honduras,cuya neutralidad establecen esos convenios, ha buscado como desacreditar aquellas sagradas obligaciones internacionales con gran detrimento de Costa Rica, El Salvador y Guatemala, cuyos Gobiernos se ve que se esfuerzan pacientemente por dar su leal apoyo a los compromisos solemnemente contraídos en Washington bajo los auspicios de los Estados Unidos y de Méjico.

Es igualmente asunto de todo el mundo sabido que bajo el régimen del Presidente Zelaya las instituciones republicanas han dejado de existir en Nicaragua, excepto en el nombre; que se ha sofocado la opinión pública y la prensa, y que la prisión ha sido el fruto de cualquiera tendencia hacia el verdadero patriotismo.

Mi consideración personal para usted me obliga a abstenerme de una discusión innecesaria sobre los detalles lamentables del régimen que, desgraciadamente, ha sido un borrón sobre la historia de Nicaragua y un desaliento para el grupo de las repúblicas cuyas aspiraciones necesitan únicamente la oportunidad de un gobierno libre y honrado.

En presencia de los intereses de los Estados Unidos, y de sus compromisos en las convenciones de Washington, un llamamiento contra tal estado de cosas se han dirigido desde hace tiempo a este Gobierno por la mayoría de las repúblicas Centro Americanas.

Ahora se añade a este llamamiento, por medio de la revolución, el de una gran parte del pueblo nicaragüense.

Dos americanos, que este gobierno está convencido eran oficiales de las fuerzas revolucionarias, y por tanto acreedores a que se les tratase de acuerdo con las prácticas cultas de las naciones civilizadas, han sido muertos de orden directa del Presidente Zelaya.

Se dice que la ejecución de ellos ha sido precedida de bárbaras crueldades, y se sabe oficialmente que el Consulado de Managua ha sido amenazado.

De este nodo se presenta la culminación siniestra de una administración que se ha caracterizado también por la crueldad con sus propios conciudadanos, la cual, hasta los recientes ultrajes encontró eco en el caso de este país, en una sucesión de despreciables molestias y de indignidades que muchos meses ha hicieron imposible pedirle a un Ministro americano que permaneciese en Managua.
Desde cualquier punto de vista se ha vuelto evidentemente difícil para los Estados Unidos el demorar por más tiempo una activa respuesta al llamamiento hecho desde hace mucho a su deber para sus ciudadanos, a su dignidad ante Centro América y ante la civilización.

El gobierno de los Estados Unidos está convencido de que la revolución representa los ideales y la voluntad de la mayoría del pueblo de Nicaragua más fielmente que el gobierno del Presidente Zelaya, y de que su dominio pacífico es casi tan extenso como el que opresivamente ha tratado de mantener el gobierno de Managua.

Se añade ahora el hecho, según se ha informado oficialmente de varias partes, que existen ya indicios de un levantamiento en las provincias occidentales en favor de un candidato presidencial íntimamente asociado con el antiguo régimen.

En esto es fácil ver nuevos elementos tendentes a crear una situación anárquica que no dejara, en un tiempo dado, una definida y responsable entidad a la que el gobierno de los Estados Unidos pudiera dirigirse para pedir reparación por la muerte de los Sres. Cannon y Groce, o en verdad para la protección que se debe a los ciudadanos y a los intereses americanos en Nicaragua.

En tales circunstancias, el Presidente ya no siente por el gobierno del Presidente Zelaya el respecto y la confianza que serían necesarias para mantener con él en lo sucesivo regulares relaciones diplomáticas, que implicaran la voluntad y la aptitud de respectar y asegurar lo que un Estado debe a otro.

El gobierno de Nicaragua, que usted representa, queda por la presente notificado, como lo serán los jefes de la revolución, de que el Gobierno de los Estados Unidos hará estrictamente responsable a las facciones de facto que dominan en las partes oriental y occidental de la República de Nicaragua por la protección de la vida y la propiedad de los americanos.

En cuanto a la reparación que se considere debida, después de cuidadoso examen, por la muerte de los señores Groce y Cannon, el gobierno de los Estados Unidos se sentiría disgustado de echar sobre el inocente pueblo de Nicaragua un excesivo fardo como expiación de los actos cometidos por un régimen que se le ha impuesto, o de exigir del gobierno que le sucediese, si procediera bajo diferente sistema, el valor de un fuerte reclamo.

Respecto al punto de una definitiva reparación debe tomarse en cuenta la existencia en Managua de un gobierno capaz de responder a las reclamaciones.

Debe también tomarse en cuenta la cuestión de hasta dónde es posible alcanzar a aquellos actualmente responsables y a los que perpetraron las torturas que precedieron a la ejecución, una vez probado esto; y la cuestión de si el gobierno esté completamente desligado de las presentes intolerables condiciones y de si sea digno de que se le considere incapaz de incurrir en la repetición de tales actos, en cuyo caso el Presidente, como amigo de su país, y también de las otras repúblicas de la América Central, estaría dispuesto a limitar la indemnización a lo que razonablemente se le debiese a los deudos de los muertos, y a hacerla punitiva si el castigo solo pudiere recaer donde realmente merece.

Siguiendo esa política, el gobierno de los Estados Unidos suspenderá temporalmente sus reclamos de reparación, tomando mientras tanto aquellas medidas que considere convenientes y adecuadas para proteger los intereses americanos.

Para asegurar en el futuro la protección de los legítimos intereses americanos, en consideración a los intereses de la mayoría en las repúblicas centroamericanas, y con la esperanza de hacer más efectivos los oficios amistosos prestados en las convenciones de Washington, el gobierno de los Estados Unidos se reserva para ulteriores consideraciones, en el debido tiempo, la cuestión de estipular también que el gobierno constitucional de Nicaragua se obligue por convenio, en beneficio de todos los gobiernos interesados, a garantizar en el futuro su leal apoyo a las convenciones de Washington y a sus propósitos de paz y de progreso.

Por lo anterior verá usted claro que su misión como encargado de negocios ha concluido.

Tengo el honor de incluirle sus pasaportes para que los use en caso que desee salir de este país.

Añado al mismo tiempo que, aunque sus funciones diplomáticas han terminado, me complacerá recibirle, como me complacerá recibir al representante de la revolución, extra oficialmente a cada uno, como el medio de comunicación entre el gobierno de los Estados Unidos y las autoridades de facto de quienes espero protección para los intereses americanos mientras se establece en Nicaragua un gobierno con el cual pueda mantener relaciones diplomáticas el de los Estados Unidos.

Acepte, señor, las renovadas protestas de mi alta consideración.

P. C. KNOX
Al señor Felipe Rodríguez, Washington.”

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  Carlos Alberto Salgado Gómez

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